Vení al juicio por los crímenes de la FUERZA DE TAREAS 5, las audiencias se realizarán en el ex edificio de la AMIA (4 entre 51 y 53) todos los lunes y miércoles. Son públicas y se pueden presenciar acreditándose con DNI.

martes, 11 de agosto de 2015

CUARTA AUDIENCIA

Fuente: Gacetilla Justicia Ya La Plata.

Durante la cuarta audiencia se escucharon los testimonios de 3 sobrevivientes de los CCD de la Armada, Prefectura e Infantería de la policía bonaerense. Y también 2 testimonios por Eduardo Schaposnik, fallecido en 2004, quien en el momento de su secuestro era estudiante de medicina y militante de izquierda y luego de su liberación fundó el Taller de la Amistad, decidido a cobijar a niños y adolescentes cuyos padres fueron secuestrados y desaparecidos por el Estado. Los compañeros continuaron señalando la coordinación sistemática entre las fuerzas del Estado, las empresas y la burocracia sindical.

FOTO: Guillermo Gonzalez
Ana María Nievas fue secuestrada -la primera vez- en noviembre del ´75, en Ensenada, junto a otros compañeros, trabajadores de Astillero Río Santiago (ARS); entre ellos, Peláez. Era delegada sindical. Contó que vio cerca de 200 trabajadores ese día. Un juez que tenía a su hijo secuestrado pagó para que lo dejaran en libertad. El 13 de enero de 1976 asesinaron a su cuñado, Juan Carlos Scafide, y al “Pampa” Delaturi. “Mi cuñado era un gran delegado que había sido amenazado por Diéguez”. El día 14 o 15 se encontraron sus cadáveres en el puente de Río Santiago. Luego detuvieron al “Mono” Peláez, quien fue brutalmente torturado y que liberaron el día que enterraron a su cuñado. El 31 de enero fueron a buscarla a la casa de sus padres. No la encuentraron. Pero la secuestran el 24 de marzo. Contó que, entre la muerte de Scafide y su detención, hubo varios secuestros, justo antes del golpe. Pararon el colectivo en el que iba y la apartaron; luego de dos horas la trasladaron en una camioneta verde al Astillero. Eran militares. A un guardia que conocía le pidió que avise a su familia. La trasladaron al muelle y la golpearon. Luego, en ferry, la llevaron a la Escuela Naval. Aquí la desnudaron, y la interrogaron por compañeros trabajadores, por Peláez, Bonín, y tantos otros, la mayoría hoy desaparecidos. Los retuvieron cerca de una semana. Estuvo, además, con una muchacha embarazada que tuvo a su hija en Olmos. Ella era delegada en Propulsora Siderúrgica, ahora fallecida. “Nunca se repuso de lo vivido”. También secuestraron a su hermana, trabajadora de ARS. En la Base, eran 3 mujeres. Las llevaron encapuchadas al penal de Olmos; pararon en la Unidad 9 (U9). A sus compañeros los golpearon. En mayo del 76 hubo una feroz requisa y en junio comenzaron los traslados a Devoto. En junio es trasladada a Olmos la mamá de Floreal, Iris Avellaneda. Habían ido a buscar al padre y la tomaron a ella junto a su hijo de 14 años. Eran militantes del PC. Le prometió buscar a su hijo. En Italia, fue a Cruz Roja Internacional y ellos la contactaron con Amnesty International. Consultó por Floreal Avellaneda y le dijeron en qué condiciones lo encontraron en el Río de La Plata.
Su marido, Hugo Daniel Carzoglio, fue después desaparecido. Ella había militado en la JP. Contó que en la Base fue golpeada y torturada. Logró ver el rostro del médico. Le preguntaron si estaba embarazada y les dijo que sí, que de 2 meses. Le dieron una pastilla y la tiró. Alguien le pedió el teléfono de su casa y avisó a su familia que estaba en Olmos.
Su hermana fue a la comisaría con su padre porque le había robado el DNI y la detuvieron. La llevaron a Prefectura junto a otros compañeros de ARS.
Vuelven a abrir la fábrica el 30 de marzo, pero siguen secuestrando trabajadores. Varios delegados fueron asesinados. Hubo un atentado contra el jefe de seguridad de ARS y se llevaron a Sanders, García, Becker, Cardinale y 2 más. Sólo se salvó Becker. Tiraron los cuerpos en el camino negro. Los primeros detenidos de ARS en noviembre del 75 fueron Etchepare, Marote y Méndez Paz. Los llevaron a U9 y los liberaron en enero del 76. El presidente de ARS les dijo que se vayan de sus casas. Méndez Paz no se fue. Luego fueron a matarlo a su casa. Junto con su hermana, fue forzada al exilio.
Cuando volvió de Italia fue a Astillero y la echaron. Pidió un certificado que conste que había trabajado, puesto que la empresa la había despedido por abandono de trabajo. Después de 31 años, en 2006, fue reincorporada, junto a 14 compañeros. Hoy es otra vez trabajadora de Astillero Río Santiago. Tiene 71 años, pero a pesar de su edad no le reconocen los aportes para poder jubilarse.
Además de Hugo Carzoglio, también fue secuestrado su hermano Néstor y su cuñada Nelly Tisone de Carzoglio, junto a sus 2 niños. A los niños los recuperaron. No le aceptaban la denuncia del secuestro de Hugo por no estar casada. Supo que estuvo internado 18 días en el Hospital San Martín luego de haber sido baleado. Supo que de ahí lo llevaron a La Cacha en junio del 77. Hoy desaparecido.
En el transcurso, pudo reconocer a la compañera Beatriz Pastore, quien apareció en Olmos y estuvo en la Comisaría 5ta. En Olmos había partos y había niños detenidos con sus madres.
A la pregunta sobre el rol del gremio ante su detención, Nievas fue muy clara: “El jefe de seguridad vino con el secretario de ATE, que era Marin [actualmente en funciones pero bajo otro cargo] y me acusaron de montonera. El sindicato y la empresa entregó nombres de los trabajadores”.

Siguió la audiencia con el testimonio de Luis Aníbal Rivadeneira, quien en el momento de su secuestro era delegado en Propulsora Siderúrgica. En abril del 76, durante la madrugada, militares rodearon la casa y entraron. Lo encapucharon y lo subieron a un camión junto a otras personas. Su padre era oficial de Prefectura y por su padre conocía el lugar a donde lo trasladaron: el BIM 3. Estuvo 1 hora, durante la cual bajaron compañeros. Luego lo trasladaron a Prefectura. Uno de los efectivos lo reconoció porque fue chofer de su padre (Miguel Angel Rendrich). Lo llevaron donde los calabozos. Se enteró, luego de unas horas, que su padre había ido a preguntar por él. 2 días estuvo con compañeros de Astillero Río Santiago. A ellos los llevaron a la Base Naval. Desde Prefectura lo llevaron a 1 y 60, donde lo interrogaron. De allí lo llevaron a la Unidad 9. Fue liberado en el 82. Intentó recuperar su trabajo, ya que la empresa lo había despedido sin justificación. Sólo lo indemnizaron. Luego lo citarían en un café de Capital para otra vez indemnizarlo, esta vez de manera irregular.
Ni la UOM ni la CGT local movieron un dedo por los trabajadores, para ellos eras subversivos. Contó que la noche del 23 de marzo, el director de Relaciones Humanas, Corteletti, les comunicó al cuerpo de delegados que se venía el golpe. Dijo que el grupo Techint colaboró y fue cómplice de la represión contra los trabajadores.

Otro testimonio fue el de Luis María Digaetano, quien era obrero en Astillero Río Santiago. Estaba trabajando cuando fue secuestrado, en abril del 76, por el aparato represivo del Estado. Lo llamaron previamente de la oficina de Personal, donde le comunicaron -sin explicarle nada- que estaba despedido. Había dos agentes de seguridad interna que lo llevaron hasta la salida, le pidieron su documento y lo encapucharon. Lo trasladaron, entonces, a Prefectura, donde pasó esa noche en un calabozo. Al día siguiente lo trasladaron a la Base Naval y de allí -en un helicóptero- a Capital Federal. Lo depositaron en un buque donde fue interrogado. Para ellos era un buzo táctico experto en explosivos. Trabajaba en la oficina técnica de la fragata Santísima Trinidad. El 29 de abril lo trasladaron a Devoto y lo acusaron por el atentado a la fragata. Luego lo llevaron a la Unidad 9 y finalmente lo liberaron en abril del 77.
Liberado ya, quiso volver a Astillero. El jefe de Personal le dijo que hiciera una nota: le comunicaron que no podían revisar la medida por la que lo habían despedido. Ingresó a la destilería, pero a los 4 meses lo despidieron. Pudo ingresar cuando terminó la dictadura. El Estado le impidió terminar sus estudios universitarios: un decreto lo inhabilitaba para ingresar a cualquier dependencia del Estado. Prefectura, además, prohibió que ingresara a la destilería. En el 2009 volvió a Astillero Río Santiago, pero hoy no puede jubilarse porque no le reconocen sus aportes.
Contó también que en Devoto lo interrogó el Dr. Ruso en representación del Dr. Adamo. Y que en la Unidad 9 estuvo con Córdoba, Díaz. En Astillero, además, presenció la detención de compañeros que habían vuelto después del golpe: tenían un listado de trabajadores. A una compañera la subieron a un camión de los pelos: era Carmen Miranda. El sindicato no hizo nada por nadie.

Luego escuchamos el testimonio de Perla Amelia Diez, quien declaró por Eduardo Schaposnik. Era estudiante de medicina. En el momento del secuestro, su esposa era Diana Conde, hoy desaparecida. Estaban en casa sus hermanas y su madre cuando lo secuestraron, en junio del 76. Lo esperaron militares y policías toda la noche, buscándolo por unos volantes. Lo trasladaron a 1 y 60 y lo retuvieron en ese lugar hasta setiembre. Fue llevado varias veces a la subprefectura del puerto, donde lo interrogaron y lo torturaron. Allí había trabajadores, mujeres, adolescentes. Les dijo que estaba afiliado al PSD. Le rompieron varias costillas, le hicieron submarinos, simulacros de fusilamiento, de enterramiento, le quemaron las plantas de los pies, de las manos. Llamaban a un médico y éste lo golpeaba en las costillas. Los compañeros debían ayudarlo a ir al baño. Fue trasladado en una camioneta del Ministerio de Asuntos Agrarios. Lo depositaron en la U9, donde vio a Camps y a Plaza, y el 23/9 lo liberaron. Eduardo declararía posteriormente en el Juicio a las Juntas.
Luego de liberado se dedicó a trabajar con familiares de detenidos desaparecidos, especialmente con los niños y los jóvenes, en el Taller de la Amistad, del cual es uno de sus fundadores. Su misión era que los niños, afectados por la desaparición de sus padres, pudieran articular lo sucedido con un ámbito general, social, histórico, que evitara además que se los enviara a institutos de menores o para sortear el desprecio por parte de las instituciones de la situación traumática experimentada por estos niños. Para lo cual ha realizado un gran trabajo solidario -desde el taller- con las escuelas.

Finalmente, escuchamos el testimonio de Rubén Emilio Oscar Schaposnik, hijo de Eduardo Oscar Schaposnik. Su padre fue militante del PCML (Partido Comunista Marxista Leninista). Cuando lo secuestraron buscaban volantes: encontraron los del Frente de Salud del PCML. Fue secuestrado el 4/6/76 a los 26 años y llevado a Infantería, 1 y 60. Todas las noches fue trasladado a subprefectura para ser brutalmente torturado. Rubén pidió que se impute a Roca por el secuestro y tortura de su padre. Eduardo falleció en el año 2004. Rubén Emilio recordó, además, que Astillero Río Santiago es la fábrica que registra la mayor cantidad de trabajadores desaparecidos del país.

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