Vení al juicio por los crímenes de la FUERZA DE TAREAS 5, las audiencias se realizarán en el ex edificio de la AMIA (4 entre 51 y 53) todos los lunes y miércoles. Son públicas y se pueden presenciar acreditándose con DNI.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

UNDÉCIMA AUDIENCIA

Por JUSTICIA YA! La Plata
En la undécima audiencia escuchamos el testimonio de Raúl Alberto Pastor, trabajador de ARS y frigorífico Swift, detenido por las fuerzas represivas del Estado y liberado luego de que los represores no encontraran ninguna excusa. Después del testimonio del compañero, dieron testimonios algunos testigos de la defensa de los genocidas que fueron parte de la Fuerza de Tareas 5, una de las 11 Fuerzas de Tareas que funcionaron en nuestro país con el fin de desarticular la organización de los trabajadores y el pueblo, para lo cual el Estado recurrió al genocidio.


Comenzó dando su testimonio Raúl Alberto Pastor, quien trabajó en ARS (Astillero Río Santiago) y en el frigorífico Swift, secuestrado por Prefectura en el año 77.
Fue detenido en el frigorífico; lo metieron en una camioneta y le dieron una golpiza. Eran 3 personas dentro: 2 uniformados lo tenían a Raúl Alberto y 1 manejaba. Fueron por una calle de adoquines y pasaron un portón. En este primer lugar oyó que alguien decía: “No, esos van para otro lado”. Entonces, se dirigieron a Prefectura. Fue secuestrado a eso de las 21:00 y liberado a las 16:00 del día siguiente.
Raúl Alberto contó cómo era el contexto de conflicto laboral de esos tiempos y enumeró detalles: obligaban a los trabajadores a tareas que no correspondían con su oficio, a hacer trabajos sin sentido, como desarmar cosas nuevas, limpiar baños, les habían eliminado las horas extras, etc. Económicamente, a Raúl lo arruinaron, ya que no podía pagar la casa que había comprado.
La semana siguiente al golpe, no trabajaron, pero luego reabrieron y hacían ingresar a los trabajadores en fila y verificando sus nombres en listados. En esta instancia de vigilancia y clasificación, “agarraron a dos chicas, las ataron con alambres y las tiraron dentro de un camión volcador perteneciente a ARS”, detalló Raúl.
Había gente armada donde estaban los guardarropas, eran oficiales de la Marina y Prefectura; revisaban la ropa y los bancos de trabajo. En un momento se llevaron a un compañero de apellido García.
Raúl contó una anécdota que ilustra el comportamiento contra los trabajadores: “El día previo al secuestro, yo había arreglado una puerta junto a otros 3 trabajadores. Al terminar, asenté el trabajo terminado sin probarlo, ya que no había energía. Al día siguiente, alguien me dice «qué cagada te mandaste, esto es sabotaje». Me dirigí entonces al delegado, que había participado del trabajo, y el sindicato nos dice que no nos preocupemos, que no pasaba nada. Sin embargo, a la salida me detuvieron”.
Raúl padeció 4 interrogatorios, en los cuales le preguntaban “por qué soldaron la puerta, por qué le pusieron un gancho”, a lo que respondió desmintiendo que hubieran hecho esas cosas. De hecho, lo que le decían no correspondía en modo alguno con el trabajo que habían realizado. Luego de estos interrogatorios, recibía golpizas de los represores, en una de las cuales golpeó contra un escritorio, por lo que supone haber estado en una oficina.
En un momento, mientras lo trasladaban, percibe que Córdoba estaba detrás de él. Y por lo que decían en los interrogatorios, a Cruz lo habían agarrado y estaban buscando a Almada, el delegado. Ellos 3 y Raúl eran los que habían trabajado en la puerta.
Fue liberado en Prefectura, le entregaron sus cosas y un oficial se atrave a darle un sermón moral. Ese oficial le dijo que tenía su apellido, Pastor, que además era de Entre Ríos. Raúl lo describió como de tez blanca, de más de 40 años y 1.70 de estatura.
Liberado luego de un día, volvió a su trabajo y no le dijeron nada.
A los meses de su secuestro, Raúl buscó el portón por el que había pasado. Había renunciado al trabajo. No encontró, con seguridad, el lugar, pero por los adoquines y la vía reconoció la calle Nueva York, la única calle con las características que recuerda.


Luego del testimonio del compañero, dieron sus testimonios algunos testigos de la defensa de los genocidas.

Jorge Jacinto Medina, amigo de Carlos Schaller, quien fue Jefe de Prefectura Naval Puerto La Plata, imputado por casi 20 secuestros y desapariciones a manos de la FT5 (Fuerza de Tareas 5), dijo que no lo conocía, pero que es una excelente persona, que era de Prefectura pero estaba retirado cuando él llegó al edificio.
Mario Ramón Doto dijo que conoce a Schaller desde hace varios años, de Paraná, Entre Ríos. Después se lo volvió a encontrar en Buenos Aires. Viven en el mismo edificio. Lo describió como un buen padre de familia y buen esposo; familiero, enfatizó Mario Ramón.
Fernández Argimiro también dio un breve testimonio. Fernández fue Comandante de la Marina del BIM3 en los primeros días del año 77.


Finalmente, las querellas solicitaron al tribunal ampliaciones por acusaciones que se desprenden de los testimonios, una de las cuales se refiere al secuestro y asesinato de Reina Ramona Leguizamón.

Con el voto positivo de los jueces Carlos Rozanski y César Álvarez, y la disidencia de Germán Castelli, el tribunal aceptó ampliar la acusación al ex comandante del Batallón de Infantería de Marina Nº 3 (B.I.M. 3), José Casimiro Fernández Carró, y el ex jefe de Operaciones e Inteligencia del B.I.M. 3, Roberto Eduardo Fernando Guitián, como coautores de secuestro y torturas a Cáneva y Leguizamón, y por el homicidio agravado de la segunda. En el mismo sentido, ex jefe de la Prefectura Naval zona Río de la Plata, Carlos José Ramón Schaller, acusado de coautor del secuestro y torturas a Reboledo, y el oficial Eduardo Antonio Meza, acusado del secuestro y torturas a esa víctima.

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